Ya llegó otoño (no muy deseadamente). Se nos quedó corto el verano y nos veta de más baños cerca de la orilla del mar.
Últimas tardes al sol, gozando a manga corta de un sol que envuelve. Caminar por suelos teñidos de marrón seco, con pasos que crujen rítmicamente.
Vuelven las tardés de café caliente, con vistas a un atardecer precoz.
Apetece más de lo que pensaba, tranquilidad y sosiego durante un tiempo...primavera a la inversa.
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